miércoles, 1 de mayo de 2019

Diario de clase


Lunes 25 de marzo del 2019
El día de hoy fue la primera intervención que tuve con el grupo de tercer grado grupo “A” turno matutino con un matricula de 38 alumnos. En realidad me asuste un poco (por no decir que mucho) al escuchar y presenciar en mi visita previa el número de alumnos con los que trabajaría, pero el día de hoy llegué al salón de clases con una actitud resolutiva y determinada, estaba totalmente resuelta a enfrentar al grupo con mano dura. ¡Dios, que difícil puede ser un grupo! jamás imagine que sería tan dificultoso enfrentarme a unos estudiantes como ellos.
En mi visita previa me di cuenta de este pequeño problema con los alumnos: no saben trabajar en silencio ni en equipo. Los alumnos me supusieron un gran reto en el momento y quise remediarlo desde un principio, pues coloque normas del aula como levantar la mano para participar, ir de uno en uno al baño, no gritar cuando se va a hablar o cosas así y al final aclare que toda acción corresponde a una acción, en este caso, cada que hubiera mucho ruido correspondería a un castigo grupal. Cuando comencé con la materia de matemáticas, en mi actividad para iniciar el día, no llevaba ni diez minutos y los niños ya habían comenzado a hablar a “pulmón tendido” muy fuerte, lo que supuso la primera sanción.
Creo que este fue mi primer error, ahora que puedo analizarlo con mayor detenimiento me doy cuenta de muchas cosas que hice bien y que hice mal. Por ejemplo esta primera sanción por ruido, sé que uno se debe de imponer desde un principio pero no es lo mismo imponerse a querer cambiar algo radicalmente, yo, que soy la docente practicante, quise llegar e imponerles algo a los niños desde los primeros minutos de práctica, ahora que puedo reflexionar sobre ello me doy cuenta del gran error y aún más con el paso de los días posteriores.
Si algo me quedo claro es que un cambio se debe de hacer poco a poco, sin prisas y con conciencia al igual que una piedra se talla y moldea con la cuchilla y con el tiempo va adquiriendo la forma de una bella escultura. Con ellos es lo mismo y yo quise llegar, darle un navajazo y obtener una galería entera de obras de arte. 
Este día solo tenía que intervenir en dos materias: español y matemáticas antes de salir al recreo. Puedo decir que en general todo salió bien (solo consideremos que era el primer día que trabajaba con ellos y eran dos horas las que intervenía) los estuve callando constantemente y también llamaba su atención muy a menudo para poder continuar con la clase.
Lo primero en lo que intervine fue en matemáticas, en esta materia se trabajó toda la primera semana con suma y restas de fracciones sencillas de 1/2, 1/4 y 1/8. La primera clase tuvo como objetivo principal, más que hacer otra cosa como que aprendieran a sumar fracciones fue el hecho de introducirlas a ellas, ya me había dado cuenta que este tema no era nuevo para los niños así que mientras yo estaba planeando mis actividades recordé lo que me había dicho una profesora “nunca des nada por hecho” así que comencé prácticamente desde 0. Para la introducción los reuní por equipos y les repartí un plato lleno de gelatina, a continuación les dicte un problema en donde se tenía que repartir equitativamente la gelatina y así poder obtener lo que era una fracción y como se escribían. En general la clase salió bien, como había dicho antes, tuvo sus pros y sus contras bien porque la problemática estaba bien planteada y el material manipulable y llamativo y malo por las constantes riñas que tenían entre ellos. No tardo mucho desde la creación de los equipos en salir a la luz una de las problemáticas que había observado: la negatividad por parte de los alumnos al formarse por parejas, después de dictar el problema y dar instrucciones rápidamente comencé a llenarme de quejas como: no quiero trabajar con él, ella no trabaja, es que Estrella ya dijo que ella era la jefa y yo no quiero, cámbieme de equipo. Realmente fue agotador trabajar en equipo pues intente dar una catedra acerca del trabajo en equipo y que todos debían colaborar, descanse por un momento de quejas pero unos momentos después fueron retomadas nuevamente esta vez pase equipo por equipo, primero resolviendo unos cuantos conflictos y luego checando el trabajo que estaban realizando.
Los conflictos por equipos no cesaron, aún así me dije a mi misma que no podía quitar las actividades por equipo, por una parte porque mi planeación venia así y por otra porque los niños tenían que aprender a colaborar unos con otros. Aunque esto fue bastante pesado pues las riñas no acabaron.
El objetivo de la clase se logró ya que me di cuenta que la representación de fracciones lo manejaban muy bien y sabían identificarlas también. Solo el hecho de que los niños en algunas ocasiones no dejaban de plática y tenía que levantar la voz ocasionalmente así como recurrir a las amenazas que, como ya había dicho antes, me parecen ahora demasiado precipitadas.
En la segunda hora vimos español. Quisiera regocijarme y enaltecerme diciendo que soy la mejor docente en formación y todo fue perfecto, que no tuve que levantar la voz ni una vez para hacerme oír, ni que el trabajo se atrasó, que en no recibí quejas de los alumnos al trabajar en equipos y que trabajaron en orden y sin problemas. Pero no. Lamento decepcionar a mi querido lector al decir que esto no fue así. Al igual que con matemáticas tuve muchos problemas con esta materia y no quiero decir en el manejo del contenido, si no por el comportamiento de los alumnos, los niños en serio tienen un grave problema de conducta, pues tengo una hipótesis: no quiero enjuiciar a nadie y la verdad solo fue desde mi percepción pero creo que el problema de esto viene desde el inicio, mi maestra titular es una persona muy amigable y comprensiva, pero a la hora de estar frente al grupo no lo hace de la mejor manera y para tener atención, callar a los alumnos, sentarlos o así ella recurre mucho a los gritos, entonces, al ser una conducta diaria los alumnos ya no toman un levantamiento de voz como una llamada de atención a que están haciendo algo verdaderamente malo sino que ya lo han tomado como algo normal así como las amenazas de “te voy a dejar sin recreo” “te voy a llevar a la dirección” ya no surten efecto porque nunca son cumplidas. Aun así, con todo y un mundo de ilusiones de trabajar con ellos en armonía destruido, seguí con las clases y seguiré, no tanto por el hecho de que es obligatorio, sino también porque quiero cambiar un poco el aula en la que se desarrollan y llegar a un punto en el que ya no tenga que gritar para hacerme oír.



3 comentarios:

  1. Te sugiero cuidar la ortografía sobre todo en verbos conjugados que es difícil que los reconozca los procesadores de textos, del mismo modo, utilizar sinónimos para no repetir palabras y dar al texto una mejor calidad. Es necesario también hacer una evaluación final a manera de reflexión que contenga: logros, áreas de oportunidad y mejoras para que en una próxima jornada te puedas basar en eso y replantear actividades que no dieron resultado por las características de ese grupo en ese momento.

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  3. Es de suma importancia la realización del diario de clase, pues funge como herramienta de mejora del docente. Es muy bueno que reflexiones y rescates las problemáticas y estrategias de mejora, así podrás atender las áreas de oportunidad, y generar una mejora notable en tus próximas jornadas de práctica

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